Mi cuerpo esta perfecto y no necesita tu opinión

Antes que nada quiero aclarar que no tengo ningún grado en filosofía ni en ciencias políticas. Lo que quiero decir es que, si les interesa el feminismo, probablemente otres podrían hablarles mucho mejor del asunto.

Yo solo he leído y leo al respecto y me interesa mucho, por no decir me apasiona el feminismo. Pero me voy a animar a hablar de una experiencia mía en el feminismo, porque creo que compartir nuestras experiencias puede ayudar a otres.

“Lo personal es político” Según Irantzu Varela (empresaria, periodista y militante feminista española) esto quiere decir que: “los discursos y posiciones políticas tienen implicaciones personales y las actuaciones en la vida personal tienen implicaciones políticas. O sea que si soy feminista en las redes, en la calle, en clase, también tengo que serlo en casa, en la cocina, en la cama, en el trabajo…”

A partir de conocer este lema y su significado, hubo un antes y un después en la forma de conducirme en mi vida personal en varios aspectos, pero sobre todo en mi relación con el cuerpo.

Desde los 8 años yo soñaba con ser bailarina de ballet (mucho antes de saber lo que esto verdaderamente implica, pero en esos entonces no lo sabía) Durante todo este tiempo que duro de los 8 hasta los 27, osea 19 de mis 33 años –entre al feminismo un poco tarde- todo ese tiempo, me sentí gorda, y vivía el estar gorda como algo que hay que esconder porque es feo, y todo ese tiempo pensaba de forma consciente o inconsciente que cuando adelgace iba a estar más linda, más feliz, que todos me iban a querer más, que iba a encontrar una pareja, que iba a tener más sexo, más trabajo y que mi vida iba a brillar.

 

A partir de observar a mi cuerpo desde la perspectiva de lo personal es político, me empecé a cuestionar cada idea que tenía respecto de el. Empecé a cuestionar porque quería adelagazar…  Porque me había sometido a inyectarme fosfatidilcolina y carboxiterapia para borrar un mísero rollito poniendo en riesgo mi salud? Porque castigaba mi cuerpo  de esa forma? Porque quería que siga patrones impuestos? Si en definitiva, yo no me sentía mal con mi cuerpo, y esa necesidad no era mía en verdad…

Es verdad que alguna vez quise bajar mucho de peso para poder entrar al Teatro Colón, llegué a pesar 41kg a los 20 años, algunas otras fue para entrar al Teatro San Martín, pero finalmente solté ese deseo, no solo porque no conseguía entrar, al igual que muches otres chiques, sino porque mi deseo y mis sueños fueron mutando y madurando.

He conocido muchas mujeres obsesionadas con su cuerpo a lo largo de mi vida y la verdad es que no les envidio ni un poquito aunque fueran la mismísima Paloma Herrera.

Ahora mismo estoy feliz con mi cuerpo como es, soy delgada porque siempre fui de talla pequeña y porque mantengo una dieta saludable, soy muy fan de mi dieta pero para nada cuento calorías. De igual forma esto es lo que a mí me hace feliz, no quiero decir que todes tengan que hacer lo mismo que yo.


Siendo artista, pareciera que no se puede dejar de contar calorías, a la vista está en los cuerpos que solemos ver en la tele, en los teatros, en el cine… me harta.

Esta decisión de: “me encanta mi cuerpo así como esta” me empuja a la autogestión y actúa como un filtro que me mantiene lejos de los ambientes donde el cuerpo “normativo” es excluyente, porque aunque soy delgada, para poder entrar a esos ambientes tendría que exponer a mi cuerpo a tratamientos que no deseo, que pondrían en riesgo mi salud y que son absolutamente innecesarios. Por nombrar algunos ejemplos: ponerme tetas, inyectarme cosas para reducir rollitos insignificantes, pasarme lasers para tensar la piel y reducir todavía mas, siempre se puede reducir más, siempre se puede estar mejor según la norma… Si algune es feliz poniendose tetas, fantástico! no digo que esté mál, a mi me gustan las mías así como están.

No estoy dispuesta a exponer mi cuerpo a ningún riesgo para que “encaje” en ninguna norma.

Deseo que los medios se llenen de cuerpos que estén por fuera de la norma, sin embargo se que esto va a llevar un tiempo. Mientras luchamos para que esto cambie, mi pequeña militancia es trabajar en todos mis proyectos personales con artistas que tengan cuerpos “reales”.

 

Detesto que siempre se hable del cuerpo de las mujeres como si fuera algo opinable.

Entendamos de una vez que las “normas” que se quieren imponer sobre nuestros cuerpos son imposibles. Ese ideal de belleza es inalcanzable y esa insatisfacción que nos hacen sentir, además de hacernos sentir mal e inseguras, hace que gastemos muchísimo dinero en soluciones mágicas a estos problemas imaginarios.

Desde que empecé a informarme sobre el feminismo, me empecé a respetar más y esto cambió radicalmente, no solo la relación que tengo con mi cuerpo, sino mi mundo por completo.

Les deseo mucho feminismo en sus vidas.

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