El arte como herramienta para la escuela.

El arte como herramienta para la escuela

Hace un año me solicitaron la confección de un proyecto artístico para educación. Y descubrí muchísimas razones más de las que ya conocía por lo cual el arte es una magnifica herramienta para la escuela.

A causa de aquel proyecto tuve que sumergirme un poco en las aguas de la pedagogía, encontré especialistas maravillosos como Ricardo Baquero, Bernard Charlot y María Angélica Lus.

Particularmente me sorprendió muchísimo lo poco que la institución “escuela” se adapta a  las individualidades.

Sí, hay maestras especiales, integradoras, pero la institución escuela trabaja como si se tratara de la elaboración de productos, les brinda a todes lo mismo y espera de todes lo mismo. Y si algune no puede cumplir alguno de los estándares, tendrá que repetir todo, de la misma manera y en el mismo lugar. Dice Baquero y con razón, que suena hasta estúpido esperar un resultado diferente repitiendo exacto lo mismo cada vez.

Hace años que los especialistas se cansan de hablar de esto, de la falacia de las teorías del déficit, que sostienen que el niño no tiene lo que tendría que tener en diversos aspectos…

Dicen los especialistas que la potencialidad de un sujeto no radica solo en sus atributos personales, sino en las oportunidades de interacción que el desarrollo le presenta… Qué oportunidades le ofrece al niñe la experiencia escolar? Que oportunidades le ofrece al niñe su entorno? Porque claramente no son las mismas para todes.

Si hablamos de fracaso escolar, tenemos que pensar que la escuela ha fracasado. Y si la escuela ha “fracasado”, que esperamos para diseñar una nueva? Vamos a seguir repitiendo lo mismo una y otra vez esperando resultados diferentes? Así como lo hacemos con el consumo? Con el planeta?

“Nadie es igual a mí, nadie es igual a ti, incluso si tuviese un hermano gemelo sería diferente. Soy insustituible. Cada ser humano es original y singular.” B. Charlot.

Estudiando sobre el arte y la educación

Las artes, siempre un área relegada, último orejón del tarro de la agenda política, tienen muchísimas herramientas que ofrecer a la educación, sobre todo el teatro.

El teatro es un instrumento fundamental para la enseñanza de la socialización, de la creatividad, del trabajo en grupo, de la flexibilidad, de la cooperación, la solidaridad, la confianza…

Dichas cualidades son todas deseables en cualquier persona, pero sobre todo en un profesional. Muchas veces las empresas contratan un coach que se ocupe especialmente de que sus empleados las adquieran. Son cualidades de las que también podrían beneficiarse muchos especialistas, licenciados, doctores, profesores y empleados en cargos políticos.

Es verdad que existen escuelas especializadas en arte, yo estudié en una de ellas, y algunas escuelas de estética también, pero son la minoría y sus vacantes obviamente limitadas, justamente porque al arte no se lo ve como algo “útil” y “productivo”.

Repensar la escuela es urgente, y es una tarea para docentes y especialistas. Pero ojalá que la escuela del futuro admita que el arte, no solo la plástica y la música, sino también el teatro y la danza, es de vital importancia, que es una herramienta valiosísima, formadora de personas sensibles, críticas, empáticas, únicas e irrepetibles y es un derecho de todes.

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